Sacha Inchi: Una promisoria
Esperanza para superar la
Agricultura de subsistencia
Por: Salvador Peña
El Sacha Inchi (Plukenetia volubilis L.) es un cultivo nativo de la selva peruana. Sus semillas proveen un aceite con la más alta concentración de omega de origen vegetal, muy alto en contenido de omega 3 y porcentajes significativos de omega 6 y omega 9. Los análisis de contenido graso y proteico realizados por la Universidad de Cornell en los Estados Unidos, demostraron que las semillas tienen 33% de proteínas y 49% de aceites esenciales. A ello se debe su creciente demanda en el mercado nacional e internacional, convirtiéndolo en una alternativa rentable y recurso alimentario de alto valor nutritivo.
El Sacha Inchi es amigable con el ambiente natural y se recomienda su instalación bajo sistemas agroforestales. Este cultivo ofrece sus primeras cosechas a los ocho meses de instalado en campo definitivo, pudiéndose cosechar cada 20 días por un espacio de 10 años de vida útil de la planta, lo cual asegura un ingreso permanente y sostenido a los agricultores. El Sacha Inchi, conocido también como "maní del inca" constituye una valiosa alternativa ante la deficiencia de proteínas en la alimentación humana, principalmente la que afecta a los niños en quienes estas carencias no se recuperan a lo largo de su vida pues no sólo afecta a su salud física sino también su capacidad de aprendizaje.
El valor de este cultivo nativo, no solamente radica en sus aspectos alimenticios, culturales e históricos, sino en su rentabilidad económica, pudiendo constituirse en un cultivo alternativo frente a los cultivos tradicionales, además de contribuir a evitar la erosión de los suelos de ladera en la ceja de selva. La planta de Sacha Inchi es compatible con el medio ambiente en cual se cultiva el café y su inserción prevé una práctica agro forestal que desde la siembra permite buenos niveles de reforestación y de protección ambiental.
En el distrito de Pichanaki, provincia de Chanchamayo, región Junín, el CIED ha culminado exitosamente, luego de dos años, un proyecto de investigación adaptativa, financiado por INCAGRO, de seis ecotipos recolectados en las regiones de Ucayali, Huanuco y San Martín, asimismo de la misma provincia de Chanchamayo. Los productos de este proyecto son un protocolo técnico, un manual de capacitación para agricultores adaptado a las características de Selva Central y 25 hectáreas de cultivos sembradas con los ecotipos más promisorios. Asimismo, se ha organizado una Asociación de productores que están en proceso de certificación orgánica y compromisos firmes de compra de semillas por parte de una empresa norteamericana. Para los próximos dos años se desarrollará, con el auspicio de Tierra de Hombres – Italia, otro proyecto de promoción, capacitación e implementación de una pequeña planta de postcosecha. Selva Central en una zona estratégica para la promoción de este cultivo que ahora cuenta con un sustento técnico que antes no tenía.
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