Voces de Antioquía

La señora Petronila es la Presidenta de la Asociación Valle Lindo, asociación que gracias a la cooperación técnica del CIED, produce desde hace siete años vinagre de manzana, mermeladas y néctares de las frutas de la Cuenca del Río Lurín. El año acaba de comenzar y la señora Petronila, tiene programada entrevistas en diferentes medios, una de ellas en TNP. Dice que la fama del momento la tiene sin cuidado: “lo que me interesa realmente es promocionar los productos de nuestra Asociación”. Deja por un momento sus verdes manzanas, nos habla de la Asociación, de sus inicios y de cómo esta experiencia de trabajo organizado ha cambiado su vida. Aquí la historia

Por: Adriana Sánchez M.

El corredor de Lurín es uno de los importantes de la cuenca del Pacífico, abastece de una gran cantidad de productos al mercado nacional, en especial al limeño debido a su cercanía (20 km). Dividida naturalmente en tres niveles altitudinales (alto, medio y bajo), la Cuenca del valle de Lurín está formado por doce distritos, uno de los cuales es Antioquia, en la zona baja de la cuenca.

Los pobladores de Antioquia están tan familiarizados con la manzana y el membrillo como los chino con el arroz. Basta con dar un paseo por sus plazas y calles y comprobar cómo el fruto se desprende de los árboles de lo maduros que se encuentran. Antioquía es un pueblo de agricultores, sumamente tranquilo, donde no solo se respira aroma a paz sino también a compota de manzana. Las responsables de irradiar tanta dulzura son las treinta mujeres que conforman la Asociación de Agroindustria Valle Lindo, cuya presidenta es Petronila Alcántara Palomares (56) o simplemente Petra, como la conocen sus socias y vecinas de Cochahuayco, uno de los anexos del distrito de Antioquía.

En la organización está el cambio
La señora Petra nos cuenta que la Asociación Valle Lindo tal y como se conoce ahora, es resultado del esfuerzo de muchas manos y muchos años de trabajo. En un inicio, fueron solo siete las mujeres emprendedoras que se unieron para formar el Club de Madres de Cochahuayco.

Esta primera experiencia de organización y trabajo en equipo fue vital para que en el 2001, el Centro de Investigación, Educación y Desarrollo (CIED), pudiera ofrecer asesoría técnica y capacitación: “La manzana que nosotras teníamos la botábamos, la vendíamos al mercado a S/. 1.00 el cajón. A partir del 2001, cuando empieza el proyecto del CIED, vimos una posibilidad de cambiar de actitud. Gracias a las capacitaciones, empezamos a preparar vinagre, néctares y mermelada de membrillo, manzana, chirimoya, guayaba. Le dimos un valor a lo que teníamos que antes no habíamos visto. Hoy en día nuestro producto estrella es el vinagre de manzana, estamos constituidas como personas jurídicas, nuestra marca se llama frutsana y contamos con un registro sanitario. A todas nos ha cambiado la vida”.

Como en toda empresa, los primeros años no son de ganancias y regalías. Todo lo contrario. Son procesos que sirven para solidificar, recuperar lo invertido y ganar un nombre en el mercado: “El vinagre de manzana que empezamos a producir no se hizo de un día al otro, demoró un año para fermentar. Entre el 2001 al 2003 no se vendió nada. A partir del 2003, ya empezamos a tener ganancia y todo lo que obteníamos lo repartimos por igual. Empezamos la producción con 100 litros y ahora (2008), cada socia tiene en su stock entre siete a ocho mil litros.

Mercado desigual
La Asociación Valle Lindo, provee con sus productos naturales a Olivos del Sur S.A.C y Reino Natura S.A.C, dos empresas responsables de abastecer al mercado nacional y la venta online por catálogo, respectivamente. La señora Petra, es conciente de que dependen de ellas para llegar al mercado limeño e internacional, pero sabe también que al vender su producción a granel pierde visibilidad, ya que Frutsana no se le reconoce como marca y a la Asociación Valle Lindo tampoco se le reconoce los derechos de producción. Felizmente, hay experiencias de pequeñas empresas que si les han reconocido su autoría.

Nuevos retos, Nuevos aires
Gracias al proyecto del Fondo de Cooperación para el Desarrollo Social, Foncodes, se tiene programado para este año la construcción e implementación de una planta de producción que ayudará a mejorar las condiciones de producción de las treinta socias. Esta iniciativa ha generado gran expectativa en ellas, pues va a contribuir a que se trabaje con mayor constancia y será un centro de atracción para que distintos empresarios visiten la zona y conozcan sus productos.

Toque femenino
Probablemente, la Asociación Valle Lindo no gozaría de tantos logros y reconocimientos de nos ser por la dedicación que le pone cada una de las socias y en especial el compromiso de su presidenta, la señora Petronila, quien asumió el reto desde el 2007. Ella, nos cuenta sobre las dificultades que ha superado en este tiempo: “Al inicio quizá la más difícil fue tratar de ponernos de acuerdo. No todas las socias piensan igual. Esta dificultad siempre va a aparecer, pero hay que superarlo. Me gusta procurar que haya unión dentro del grupo, que exista solidaridad entre las socias y que todas nos escuchemos. No me gusta que unas tengan y otras no. Me da tranquilidad y felicidad haber mantenido esto dentro del grupo. Es muy gratificante trabajar unidas y compartir lo mucho o lo poco que tenemos”.

Tres generaciones
La señora Petra es la hija mayor de cinco hermanos. Sus padres fueron agricultores de la zona y desde muy niña estuvo familiarizada con la actividad de la chacra. Sus padres no tuvieron las condiciones económicas y técnicas para dedicarse al negocio de la manzana de la misma forma como lo viene haciendo la Asociación. Sin embargo, los escasos recursos y la educación básica que recibió, no fueron motivos suficientes para que la señora Petra trunque sus aspiraciones.

De personalidad emprendedora y decida, ha sabido librar varias batallas y salir airosa de ellas: “Tengo tres hijas mujeres y hace un tiempo me separé de mi esposo. Al inicio tuve problemas y tuve que vencer mi personalidad introvertida y mi falta de confianza. Gracias a las capacitaciones que los profesionales del CIED me dieron, tuve ganas de seguir avanzando. Ahora, la venta de nuestros productos nos levanta la autoestima. Tenemos nuestro dinero a la mano, no tendremos bastante, pero es suficiente. Esa experiencia nos ha cambiado la vida y nos sirve para seguir mejorando. Yo siento que siendo adulta no me canso de aprender”.

La cooperación para el desarrollo no tendría razón de ser si es que el impacto de su intervención no contribuyese a mejorar la calidad de vida de la población a la cual orienta su ayuda. La señora Petra, nos cuenta, que lo más importante que ha conseguido durante estos años, gracias a la comercialización del vinagre de manzana, ha sido poder ofrecerle a Karina, la menor de sus hijas, la posibilidad de ir a la universidad. Karina, estudió derecho en la Universidad Femenina del Sagrado Corazón (UNIFE) y desde hace unos meses se encuentra en el Poder Judicial haciendo prácticas profesionales. La señora Petra confía en que Karina sabrá salir adelante y labrarse un mejor futuro.

Cuando le preguntamos a la señora Petra sobre cómo imagina su futuro, nos responde que lo que quiere es estar contenta y acompañada de su familia, de sus hijas y de sus cinco nietas. Espera que las nuevas generaciones de Antioquía, continúen con lo que las mayores han iniciado: “Antioquia va a Crecer. Nosotras como empresarias vamos a traer mas gente y eso va a traer crecimiento. Yo espero que las futuras generaciones se queden por acá porque siento que ha regresado la alegría al pueblo. Desde hace un tiempo llegan turistas, se han abierto restaurantes y bodegas. Lo mejor de todo es que los turistas vuelven, eso significa que les gusta el producto, porque ¿quién regresa cuando el producto es malo? No solo está llegando gente nacional, sino que viene desde diferentes países. Cochahuayco antes no lo conocía nadie, ahora, sale en la televisión y yo que soy vecina de aquí, me siento muy contenta y me da mucha alegría.

 

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